domingo, marzo 22, 2009

Sesión 7: Escribir y sanar III: El relato de sanación

Vivimos demasiado distraídos por dos tiempos que, en su esencia, son irreales: el pasado y el futuro. El pasado, la memoria es una recreación, generalmente incompleta y sesgada, de eventos que ocurrieron; el futuro es expectativa, imaginación de eventos que ocurrirán. Esto nos distrae del momento presente.

Narrar es traer al momento presente. No importa que utilicemos tiempos verbales pasados o futuros, el mero hecho de escribir acerca de determinada situación o emoción la actualiza, la coloca en el presente y nos permite desligarnos de la simple memoria o anticipación y esta es una herramienta muy poderosa.

Los relatos de sanación serán como una especie de álbum de fotos pero, en lugar de láminas fotográficas, estarán descripciones de momentos particularmente importantes en nuestra vida.
El primer paso será seleccionar aquella situación que deseamos convertir en un relato y saber que, de antemano, las situaciones no tienen tema: si mi pareja me deja esperando en un restaurante pese a que teníamos una cita y su ausencia luego es explicado porque ella ha decidido unilateralmente terminar nuestra relación, hay varios temas que pueden surgir: el miedo a la soledad, la ofensa o la traición que me simboliza la ruptura, la libertad de no tener los compromisos de una relación, por nombrar solo algunos.

Entonces podemos decir que el segundo paso será elegir o detectar cuál sería lo que llamaremos el “tema preliminar” de nuestro relato. Luego pasaremos a considerar los elementos que lo conforman: el ambiente, las personas involucradas, el tiempo y cualquier otro aspecto que consideremos importante. Nuestra intención en este punto es realizar descripciones precisas para poder lograr mejores efectos y hacer más vívido nuestro relato.

Posteriormente crearemos una línea de tiempo para nuestro relato donde organicemos de manera progresiva los eventos.

Aquí tendremos que identificar cuidadosamente los siguientes puntos:

a)El inicio: nuestra historia no tiene por qué perderse en todo tipo de antecedentes. Si retomamos mi ejemplo imaginario del hombre que espera en un restaurante a su futura exnovia no tiene sentido comenzar desde que se conocieron sino, por ejemplo, en el momento que el hombre entra al restaurante.

b)El desarrollo de la historia: debemos narrar los sucesos que transcurren en el tiempo que hemos elegido, las acciones, las sensaciones y las emociones. En este aspecto consideraremos lo que yo denomino puntos de inflexión: son momentos del desarrollo donde los componentes de la historia o bien se intensifican (cosas buenas se ponen mejor, cosas malas empeoran) o cambian de rumbo (cosas que eran buenas tornan en malas y viceversa).

c)El desenlace: no importa que todavía vivamos o no con las consecuencias de ese momento que hemos decidido relatar, debemos darle un final, un cierre.

Finalmente procederemos a relatar nuestra historia y a leerla una vez terminada.

Utilidad del método

a)Si practica constantemente, logrará ver ciertos episodios de su vida de una manera más objetiva, menos apasionada, y esto ayudará a su mejor comprensión y a la asimilación de la experiencia.

b)En algunas tribus indígenas existe un procedimiento parecido denominado recapitulación, a través del cual se va limpiando el sufrimiento del pasado para recuperar la energía represada por experiencias dolorosas.

c)Comprenderá que la vida tal cual la conocemos es un conjunto de relatos superpuestos que pugnan unos con otros por imponerse de manera dominante, así que podrá estar atento para no abandonarse a ninguno de estos relatos y sabrá que siempre hay espacio para su propio relato.

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